Adolescentes en casa: ¿Cómo sobrevivir?

La adolescencia es una época que comporta muchos cambios a nivel físico y emocional, y no siempre son fáciles de encajar, ni para quien lo está pasando, ni para los familiares que lo viven en primera persona. Realmente convivir con adolescentes en casa puede convertirse en algo muy complicado.

adolescentes en casa

Observar cómo ese niño o esa niña que antes tenía un comportamiento cariñoso y agradable se convierte de repente en alguien arisco que nos rehuye, no es plato de buen gusto para nadie. Pero no debemos olvidar que se trata de una etapa natural en la vida, y que hay ciertos consejos que nos ofrecen los psicólogos que pueden sernos de gran ayuda.

Recordar que nosotros también fuimos adolescentes

La palabra clave para describir lo que debemos hacer es la empatía. Los psicólogos recomiendan que recordemos que nosotros también pasamos por esa etapa, y sobrevivimos, y nuestros padres también, por lo tanto, tu familia ahora también podrá hacerlo.

Recuerda lo que sentías y cómo actuabas en esa época. Seguramente muchas de las puyas o broncas que tuviste con tus padres en aquella época, ahora se están repitiendo pero con los roles cambiados. Cuando veas a tu adolescente enfadado con el mundo, respondiendo con gruñidos y recluyéndose en esa habitación que ha pasado a ser su leonera, respira hondo, y recuerda lo que sentías tú.

adolescente pensando

Aunque te enfade o te sorprendan ciertos comportamientos valora si merece la pena empezar una pelea que seguramente no llegará a ninguna parte y recuerda, convivir con adolescentes en casa, no tiene porque ser una guerra constante.

El valor de la educación

Utilizar la empatía puede servirnos para entender ciertos comportamientos, pero existen otros que no se deben tolerar bajo ningún concepto. Precisamente por ser una etapa de intensos cambios es cuando más atentos debemos estar ante ciertas señales.

Los adolescentes suelen escuchar e imitar más a sus amistades que a sus padres o a otros referentes que tenían hasta ahora. Nuestro rol como padres educadores no debe acabar en esta etapa, pero es posible que debamos adaptar la forma de hacerlo.

niña adolescente

Aunque cueste, se debe establecer una línea de diálogo para que nuestros hijos puedan contarnos cualquier cosa que les preocupe. Debemos confiar en la educación que hemos estado dándoles hasta ahora para que ellos sepan diferenciar lo que está bien, de lo que está mal.

Ahora empezarán a encontrarse en situaciones que seguramente les incomoden si hemos hecho bien nuestro trabajo hasta ahora. Habrá situaciones incluso peligrosas, y es nuestra labor que puedan contar con  nosotros si tienen cualquier duda o problema.

Ten en cuenta que, si utilizas el autoritarismo y cada vez que tu hijo intenta contarte algo te enfadas, acabará por no contarte nada, y esto sí es peligroso, porque puede que te enteres de algunas cosas cuando ya sea tarde, como por ejemplo con alguna adicción indeseada.

Normas en casa

Una de las primeras cosas que empiezan a hacer los adolescentes es saltarse las normas. No olvidemos que se trata de una época de profundos cambios, y por lo tanto, el adolescente intenta reafirmarse y buscar su lugar en el mundo. Las normas en esta etapa cuestan mucho de cumplir, y son cuestionadas. Pero en el hogar deben existir unas normas de convivencia para que todos los miembros de la familia puedan coexistir con la mayor paz posible.

Te dejamos un interesante vídeo, sobre las 4 reglas de oro a la hora de discutir con adolescentes.

Lo que ocurre es que ahora hay ciertas fórmulas que se utilizaban anteriormente que puede que no te sirvan. El refuerzo positivo que se aconseja cuando son niños es posible que ahora no resulte tan efectivo como antes… Y lo que se recomienda, como siempre, es diálogo, pero además, ahora debe entrar en juego un elemento que puede ayudarte mucho en esta etapa, y es la negociación.

adolescente con su madre

Hay que hacerles entender, que por el bien de la familia, que también es el suyo propio, existen unas normas de convivencia que deben cumplirse, y que si no se hacen, pueden haber consecuencias que no le gusten. Para hacer que esto funcione, recuerda unas cosas muy sencillas:

  • Nunca castigues en pleno enfado. Esto puede provocar que el castigo sea desmedido y provocar un efecto rebote en el adolescente. Espera a que las aguas vuelvan a su cauce y entonces siéntate a hablar, e insistimos, a negociar. Hay que hacer entender que cada acción tiene su reacción, y que si se han infringido unas normas, esto tiene consecuencias. Pero hazlo con un tono calmado y sereno, pensando en un castigo que realmente tú también seas capaz de mantener, y que no empeore la situación.
  • Sé firme y claro con las normas. Los primeros que deben tener claras las normas del hogar son los adultos. En nuestra mano está trasmitir confianza y firmeza. Si nosotros somos los primeros que dudamos de nuestra autoridad y vamos dando bandazos, no esperemos que nuestros adolescentes sean firmes. Las normas deben ser claras y deben estar claras para toda la familia, no sólo para los hijos. Si no quieres que tu  hijo deje la ropa tirada por el suelo, tú debes ser el primero que no lo haga.

«La pareja debe dialogar y estar de acuerdo»

  • Unidad en la pareja. Ante la educación de los hijos, la pareja, si este es el caso, debe estar de acuerdo en la forma de educación. Los hijos siempre intentarán salirse con la suya, y si uno no les consiente, lo intentarán con el otro… Esto es viejo, y ante esto, la pareja debe dialogar y estar de acuerdo, en caso contrario, cualquier brecha puede ser una rendija en la que se cuelen muchas trasgresiones y esto, puede incluso acabar dinamitando la relación.
  • Consecuencias a corto plazo. Los castigos impuestos deben ser a corto plazo, y claros. No utilices la culpa ni los reproches como una espiral sin fin, esto al final acaba desinsibilizando y consiguiendo un efecto rebote. Ha habido una falta, hay una consecuencia, y punto, la cosa debe quedarse ahí. Aunque tu hijo haya cometido algo que te haya enfurecido en un momento determinado, no debe minarte la moral para seguir con unas buenas líneas de comunicación abiertas. Recuerda que si tú estás irascible, también encontrarás irascibilidad por su parte.

«Los adolescentes necesitan referentes claros y fuertes»

  • No utilices la culpa como parte de la educación. Tal y como ya insinuamos en el punto anterior, no utilices la culpa ni el victimismo para imponer educación. Recuerda, que aunque no te lo parezca, no dejas de ser su referente, y la adolescencia puede ser determinante en las relaciones futuras que tengas con tus hijos. Si en esta época tan complicada para ellos no has estado a su lado cuando te han necesitado, o no has estado a la altura, lo recordarán en el futuro, y puede que quedes en muy mal lugar. Los adolescentes necesitan referentes claros y fuertes, su vida ya es todo un tsunami de cambios constantes y retos, pero el hogar debe ser un pilar en el que refugiarse y sentirse bien, y esto engloba a todos los miembros de la familia.
  • Déjales su espacio. Ya sabemos que es duro ver cómo se aíslan en su habitación, y no es bueno que lo hagan muchas horas sin que estemos atentos a su comportamiento, pero sí debemos dejarles más espacio personal. Necesitan intimidad, y necesitan explorar sensaciones y tener su lugar. Puede resultar muy contraproducente en esta etapa ser un progenitor invasivo que intenta inmiscuirse en sus asuntos constantemente. Estate atento, pero sin entrometerte en su intimidad. Si quieres que ellos respeten ciertas normas y respeten tu intimidad, tú debes empezar a hacerlo también. Recuerda, como hemos repetido muchas veces durante este artículo… Debes ser un ejemplo y un referente. En resumidas cuentas, si quieres que tu hijo lea, empieza tú por coger un libro.

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